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Dime que tú también lo has sentido, dime que tienes arrepentimientos a tus espaldas, dime que no soy la única.

Dime que tú también lo has sentido, dime que tienes arrepentimientos a tus espaldas, dime que no soy la única. Por suerte sólo hay que arrepentirse de unos cuantos besos en una noche de mimos superficiales y poco más. Pero es que sí, él es el primero de algunos que omitiríamos si no fuera porque hasta de ellos he prendido tanto.

Cambio de isla y paso el fin de semana con una amiga en casa de su novio y él, el hermano de su novio. Todos amigos desde la infancia. En mi afán de unificar chicos y atracción él nunca estaba no digo en la misma frase, ni el mismo párrafo de mi pensamiento…él no entraba en la biblioteca de mi mente desarrollando esa actividad. Nunca me atrajo ni físicamente ni intelectualmente. Por el contrario, aquella noche cuando todos se habían ido a dormir y él y yo nos quedamos charlando en su habitación, tumbados en su cama sí hubo una conexión. No conectamos con el universo ni hubo una dimensión paralela, nada sofisticado. Simplemente estábamos. Estábamos solos, con una luz tenue, con mucho silencio, con la tentación del por qué no. Así sucedió, besos a un lado y otro de la cama, alguna risa y cadencia del momento. Se acabó, me planto. No quiero más, no me gusta tanto, quiero dormir y mañana será un gran sábado lleno de actividades que me seducen mucho más que ese magreo banal y entrópico. Lo siento, buenas noches!!

A veces las cosas tienen que hacerse de esa forma. Ojalá hubiera incorporado en mi ese impulso de decisión y emprendimiento para zanjar por lo sano cuando toda tu sabes que no hay mejor final que un No alto y claro. Tal vez de esa forma los arrepentimientos serían menos, pero sin duda alguna los aprendizajes también serían menos y quiero ser optimista y ver un faro allí al final en todo esto, aprender, dar pasos y evolucionar.