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Cuando juntas todos esos ingredientes en una misma receta, acaban pasando cosas.

Una vez más, la insistencia en buscar, en encontrar, en vivirlo porque sí se van de viaje conmigo. Esta vez un viaje con decorado frío y lleno de nieve de fondo. Un viaje donde realmente va el chico que me gusta, pero que al mismo tiempo está prendado de su mejor amiga, así que de forma muy consciente anulo cualquier oportunidad con él. Pero no puedo anular cualquier oportunidad conmigo misma. Me voy conociendo, muy poco, pero me agrando en ocasiones. Y esta ocasión es una de ellas.

Amigos, compañeros de clase, adolescentes, institutos y la clave, deportistas del CAR. Esas tres siglas no se me olvidaran nunca. Desde entonces el Centro de Alto Rendimiento de Madrid pasó a formar parte de mi cultura general. Todos juntos en un hotel cada noche, tras cada día después de haber disfrutado de aire libre y los deportes que ofrece una estación de esquí. Yo viajo con toda yo y mis 15 años. Con mis siempre ganas de mirar que hay detrás de cada puerta. De seguir probando sabores diferentes.

Cuando juntas todos esos ingredientes en una misma receta, acaban pasando cosas. Tal vez esas cosas son tan solo son unos besos en algún rincón del hotel. Tal vez realmente ni me va ni me viene. Sin duda, tampoco le va ni le viene a él. También, sé que si no fuera porque formó parte de esos grandes viajes excepcionales en la memoria, seguramente los vagos recuerdos que tengo de él serían aún más transparentes. Pero la verdad es que aquí estoy yo, viéndome como poco a poco hacemos por perdernos un poco, por flirtearnos un poco, por reírnos en total complicidad y juntos. Entonces llegan los besos. Besos rápidos, fugaces, de los que son casi incoloros, insípidos…agua que llega y corre. Ni tristeza ni rabia al despedirme de él porque ese viaje tenía que dar paso a otro.

Besos que más que vivirlos a ellos me hacen agrandarme a mí y ser consciente de las armas que estoy construyendo poco a poco. Son armas de mujer, una mujer en frasco pequeño aún, pero femenina. Ella. Muy ella. Muy yo. Sin embargo, llena de preguntas aún no cuestionadas por desconocimiento de la materia. Una mujer moldeándose en el barro de una tierra muy joven.